lunes, 25 de mayo de 2009

Modulo II

Mi confrontación con la docencia.

Cuando cursaba el sexto semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación, tuve la oportunidad de entrar a trabajar en el departamento de reservaciones de British Airways (línea aérea británica). Desde el primer día que entré a trabajar, supe que era lo que siempre había soñado (en esos años, por supuesto). En el transcurso de 8 años que trabajé para British Airways y para Singapore Airlines, tuve la oportunidad de viajar a muchos países, conocer lugares espectaculares y platicar con gente sumamente interesante. Esta faceta de mi vida fue crucial y determinante en mi forma de ser y de pensar.

Y como todo comienzo, esta etapa terminó cuando tuve que afrontar la gran responsabilidad de ser madre. Fue entonces que renuncié al trabajo y me dediqué a mi familia y al hogar. En ese tiempo mi esposo y yo decidimos dejar la ciudad de México e irnos a vivir a Tijuana en donde había una buena oportunidad de trabajo.

En Tijuana tuve el tiempo de reflexionar, “¿Que hace una madre con muchas ganas de trabajar pero no de dejar a sus hijos todo el día?... ¿Que tipo de trabajo te da el día libre justo cuando tus hijos también no tienen escuela y tienes vacaciones al mismo tiempo que tus hijos?.. ¡Pues muy fácil! ¡He decidido ser maestra de inglés!”.

Y con ese descaro e irresponsabilidad, decidí ir a una preparatoria particular, presentar mi currículo y ¡Me dieron el trabajo inmediatamente!

El primer día de clase, iba yo con todas las ganas del mundo para compartir con mis alumnos todos mis conocimientos. El proceso fue sencillo, solo había que leer el libro de texto del maestro junto con los alumnos y responder los ejercicios. Como mi libro traía las respuestas de los ejercicios, supuse que no podía haber ningún problema.

Y así pasó el primer mes, y el segundo mes… y yo sentía que faltaba algo. Mis alumnos se expresaban muy bien de mí, estaba “bien evaluada” pero no me sentía bien. Me percaté de que lo único que hacía era leer la lección, hacer el ejercicio con el grupo, checar que todo estuviera bien y…. ¿ya? No supe bien que pasaba hasta que un día me puse a platicar con algunos de mis alumnos en el descanso. Nunca supe porque pero ese día empezaron a hablar de otros maestros, “este maestro es un inepto, no sabe nada de nada” comentó un alumno. Al yo sugerir que hablaran con el director y le dijeran que lo cambiaran, dijeron “eso nunca, aprender o no, a todo el grupo siempre nos pone 9 o 10 de calificación y eso es lo único importante”.

¿Dónde está la motivación y el compromiso? ¿Cómo puede ser este maestro tan irresponsable? ¡Eso no es un maestro! Un momento…como puedo juzgar a alguien, ¡cuando ni siquiera yo puedo llamarme maestra! Ese hecho me cambió por completo y fue entonces que decidí convertirme en docente. El primer paso fue cursar un diplomado en docencia de un año en la Universidad Iberoamericana del Noroeste al mismo que realicé un examen para el certificado de maestra de inglés. Y fue así como comencé este maravilloso viaje.

Después de dos años, un amigo me dijo que el la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas había una maestra de inglés que se iba por dos meses por maternidad y que necesitaban que alguien la supliera. Fui a llevar mi currículo y para mi sorpresa el coordinador me preguntó si alguna vez había escuchado del programa de Bachillerato Internacional. Después de que me explicaron que el curso esta basado en un programa internacional en donde los alumnos (todos sobresalientes) tienen materias mucho más avanzadas (algunas universitarias), me dijeron que la profesora anterior se había jubilado y solo dos meses de entrar la nueva maestra, ésta renunció y se fue.

Y una vez más, Dios me bendijo, y entré a trabajar al Bachillerato Internacional en la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas. Parte de los requisitos del programa es crear en los alumnos la conciencia de una cultura global y específicamente en mi materia, conocer a fondo los diferentes países (junto con sus sociedades y culturas) en donde el inglés sea el idioma oficial. Y es ahí en donde mi experiencia laboral anterior fortaleció mi currículo haciéndome una candidata ideal.

Estoy consciente de que mis alumnos no representan la generalidad de los jóvenes, ya que la mayoría son sobresalientes y con una sed de conocimiento impresionante. Este ha sido uno de mis mayores retos, ya que mis clases tienen que llenar sus expectativas. Ellos ya saben inglés. No hay programa de estudios. No hay ningún libro establecido. Ellos presentan un examen en donde todas sus habilidades del idioma se evalúan. Tienen que escribir un ensayo de 450 palabras en menos de una hora y media, contestar un examen de lectura de comprensión y realizar una grabación en donde dan un monólogo improvisado de 4 minutos (después de que se les da 10 minutos para prepararlo), y yo tengo 4 semestres para prepararlos.

Pero eso no los hace especiales, ya que en el fondo son iguales que todos los demás jóvenes. Muchos de ellos con familias disfuncionales, con problemas económicos, de alcoholismo o drogadicción.

Después del diplomado y muchos cursos, comencé ahora la licenciatura en docencia con especialidad en ingles. Esta carrera, junto con esta especialización me ayudaran a crecer en todos los sentidos.

Soy feliz. Amo mi trabajo. Me fascina el programa de Bachillerato Internacional porque reta mis conocimientos y mi creatividad todo el tiempo. Amo que mis alumnos sepan muchísimas cosas que yo no sé y que compartan conmigo sus conocimientos. Amo yo también poder compartir con ellos mis experiencias y abrir sus mentes al resto del mundo (no todo es E.U.).

No me gusta que muchos compañeros docentes estén más enfocados en otras actividades que no sean sus alumnos. Vivimos en una sociedad ya de por si complicada, con violencia y secuestros (especialmente aquí en Tijuana) y nuestro compromiso ético y moral con los jóvenes es cada vez mas grande.

Mi reto es crecer, ser cada vez mejor por mí, por mi familia y por mis alumnos. Creo que necesitamos que mas maestros se unan a estos cursos, ya que el simple hecho de reflexionar sobre tu trabajo como docente, nos hace cuestionar sobre el compromiso que tenemos con la sociedad y en especial con nuestros jóvenes.



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